lunes, 30 de junio de 2014

Crónica de la espera en Phoenix

Hasta el momento todo ha hido a pedir de boca, a pesar de las dudas sobre el equipaje y el proceso de documentar por el tipo de viaje que estoy tomando. Incluso mi paso por migración, que por una conocida razón, siempre me hace temblar. Según me explicó un joven antes de pasar por migración, en Phoenix se hace la revisión obligada de muchos vuelos con escala y a partir de aquí ya no nos preocupamos por el equipaje hasta nuestro destino final.

Siguiendo las instrucciones volví a ingresar a la sala de espera, los agentes que me atendieron fueron muy amables y pacientes. 

Lo gracioso para mí fue que por una loca razón equivoqué de sala y me fui a la B19 cuando me tocaba la A19. Por el parloteo de la conexión a internet, la charla con mi boyfriend no caí en cuenta hasta un poco después como a eso de las 9:10 (abordaría el avión a las 9:29), caí en un pánico y para mi sorpresa tuve que caminar un tramo largo, aunque lo tomé como la caminata recomenda por una buena amiga. 

Al llegar al mostrador la chica que atendía me informó que aún no abordaría, como la sala estaba atestada fui a sentarme al piso alfombrado, no sin antes echar unas miradas infructuosas. Con el aval de unos muchachitos que ya gozaban del descanso, me senté a esperar.

Al abordar el avión una joven detrás de mi me hizo unos comentarios señalándome atrás, a lo que entendí que traía algo pegado, asunto que divirtió en su momento a mis compañeros de Alfombra y en este momento a 2 señores quienes expresaron que no les molestaba que me hubiera pasado ese penoso incidente. Para satisfacción de Enrique Cruz, les devolví una sonrisa enmarcada en mi primer carirroja internacional.


St Paul and Buckingham Palace

 
Después de unas horas de merecido sueño, desperté sobresaltada a las 4:00 a.m., dormité un rato sin conciliar el sueño. A las 6:30 desayunamos, bufete inglés, algo tétrico para mí. Recordé al qué me dice 'melindres' y decidí ponerle buena cara. 

Nos recibió una mujer inglesa, nuestra guía, quien nos condujo hasta el camión que nos llevó al centro de Londres. La zona donde está nuestro hotel, Kensington Hotel, esta rodeada por unas construcciones hermosas y vivir ahí resulta muy costoso. Según Sally, la guía, Londres se compara con Manhatan.

Observar esos edificios antiguos, me hizo evocar recuerdos de todo lo que en Londres ha acontecido: Rey Arturo y su controversial elección, bombardeos en primera y Segunda Guerra Mundial, las persecuciones de Jack The Ripper a sus próximas víctimas, obviamente mi querida Elisa Makepeace corriendo a las orillas del Támesis con todo y su felicidad melancólica, también a mi inolvidable Vivien y sus recuerdos. Emma mi heroína de Siempre el mismo día y a su eterno amor, su mejor amigo.

La Catedral de San Pablo es una joya arquitectónica, símbolo de la religión anglicana, en ésta contrajo nupcia la princesa Diana con el príncipe Carlos. Además alberga a infinidad de personajes memorables y que han muerto. Aunque tiene un monumento en honor a Wiston Churchil, no están sus restos, lo que causó una pequeña molestia, sentí que si estaban ahí podría palpar algo de ese enigmático hombre.

El palacio de Buckingham es bellísimo con un jardín atestado de flores rojas.


London

Después de un martirizante viaje de 7 horas, llegué a Londres, participar como viajero de un avión de grandes dimensiones resulta ser una verdadera odisea, las colas para el sanitario, salir del asiento, caminar por los pasillos, ver como la oscuridad consume la luz, fue agotador, además de que no logré conciliar el sueño.

Como compensación, disfruté de un atardecer desde las alturas, hermoso sin palabras y aterrador de mil maneras. La sensación de estar sobre todo, tierra y océano me estremeció.

Cuando el sueño coqueteó con mi febril voluntad, el sol lo acorraló en un rincón y me dio la bienvenida a un amanecer con intensidad maximizada a las 4:30. Oh Dios! Se me escocieron los ojos al levantar minúsculamente la persiana, las luz inundó todo y molestó a la pobre mujer inglesa que tuvo la desgracia de estar a mi lado por unas interminables 7 millones de horas que duró el vuelo.

Al llegar a Londres, fue iniciar un maratón rumbo a la green Chanel, la línea que tenía que recorrer para pasar con el agente de migración. No lograba dimensionar porque la gente aceleraba sin piedad por esos pasillos o por las escaleras eléctricas del costado que ayudan a caminar como en cámara rápida. La respuesta me golpeó la cara, literal para mí: un mundo. Gente por doquier, hablando en idiomas jamás escuchado por  mí, con ropajes típicos de sus culturas. Lo que más me impresionó de un hombre de raza negra postrado en esos carritos para gente con problemas para caminar, vestía una túnica en colores café con un paño de la misma tela, me mostró su poker face. 

En la marabunta del London Heathrow AirPort palpé la belleza de la diversidad, la oí en las voces de gente que con la normalidad de ser uno mismo de pavoneaba por esas filas ruidosas y de avance rápido, me impresionó que ese  sea el mundo aceptado en esta ciudad.

London

Después de un martirizante viaje de 7 horas, llegué a Londres, participar como viajero de un avión de grandes dimensiones resulta ser una verdadera odisea, las colas para el sanitario, salir del asiento, caminar por los pasillos, ver como la oscuridad consume la luz, fue agotador, además de que no logré conciliar el sueño.

Como compensación, disfruté de un atardecer desde las alturas, hermoso sin palabras y aterrador de mil maneras. La sensación de estar sobre todo, tierra y océano me estremeció.

Cuando el sueño coqueteó con mi febril voluntad, el sol lo acorraló en un rincón y me dio la bienvenida a un amanecer con intensidad maximizada a las 4:30. Oh Dios! Se me escocieron los ojos al levantar minúsculamente la persiana, las luz inundó todo y molestó a la pobre mujer inglesa que tuvo la desgracia de estar a mi lado por unas interminables 7 millones de horas que duró el vuelo.

Al llegar a Londres, fue iniciar un maratón rumbo a la green Chanel, la línea que tenía que recorrer para pasar con el agente de migración. No lograba dimensionar porque la gente aceleraba sin piedad por esos pasillos o por las escaleras eléctricas del costado que ayudan a caminar como en cámara rápida. La respuesta me golpeó la cara, literal para mí: un mundo. Gente por doquier, hablando en idiomas jamás escuchado por  mí, con ropajes típicos de sus culturas. Lo que más me impresionó de un hombre de raza negra postrado en esos carritos para gente con problemas para caminar, vestía una túnica en colores café con un paño de la misma tela, me mostró su poker face. 

En la marabunta del London Heathrow AirPort palpé la belleza de la diversidad, la oí en las voces de gente que con la normalidad de ser uno mismo de pavoneaba por esas filas ruidosas y de avance rápido, me impresionó que ese  sea el mundo aceptado en esta ciudad.

sábado, 28 de junio de 2014

Primera escala

He tomado sin contratiempos el vuelo a Phoenix, Arizona. El vuelo ha ido tranquilo, aunque al inicio del mismo hubo un concierto de llantos y de padres permisivos, gracias a Dios, cesaron... Ambos.

Observo a través de la ventanita un mullido colchón de blancas nubes y radeantes rayos amarillos, me parece increíble que sea tan intenso... 

Las azafatas son 2 mujeres norteamericanas, con la amabilidad a flor de piel, tanto que hasta mi inglés se siente cómodo.



domingo, 22 de junio de 2014

Mi primera entrada


Hola a todos!!! Este es el blog de mi primer viaje al Viejo Continente :D Deberé dar el crédito de su creación a mi amado boyfriend Luis Enrique, quien es un amante de la tecnología y pues... se le ocurrió que así todos los detalles de mi visita a Reino Unido quedarán plasmados y a mí me pareció excelente. Bienvenidos y gocen tod@s junto a mí.

 

Los amo a tod@s!!!