Siguiendo las instrucciones volví a ingresar a la sala de espera, los agentes que me atendieron fueron muy amables y pacientes.
Lo gracioso para mí fue que por una loca razón equivoqué de sala y me fui a la B19 cuando me tocaba la A19. Por el parloteo de la conexión a internet, la charla con mi boyfriend no caí en cuenta hasta un poco después como a eso de las 9:10 (abordaría el avión a las 9:29), caí en un pánico y para mi sorpresa tuve que caminar un tramo largo, aunque lo tomé como la caminata recomenda por una buena amiga.
Al llegar al mostrador la chica que atendía me informó que aún no abordaría, como la sala estaba atestada fui a sentarme al piso alfombrado, no sin antes echar unas miradas infructuosas. Con el aval de unos muchachitos que ya gozaban del descanso, me senté a esperar.
Al abordar el avión una joven detrás de mi me hizo unos comentarios señalándome atrás, a lo que entendí que traía algo pegado, asunto que divirtió en su momento a mis compañeros de Alfombra y en este momento a 2 señores quienes expresaron que no les molestaba que me hubiera pasado ese penoso incidente. Para satisfacción de Enrique Cruz, les devolví una sonrisa enmarcada en mi primer carirroja internacional.





